La función positiva del síntoma

February 28, 2018

Juan va a consulta y comenta que desde hace unos meses se encuentra bajo de ánimo, no tiene ganas de hacer nada y desde primera hora del día se encuentra fatigado. Se inicia el proceso terapéutico y a las pocas sesiones se encuentra mucho mejor, pero al poco tiempo el estado bajo de ánimo se apodera nuevamente de él. El terapeuta, extrañado, vuelve a iniciar el proceso y en poco tiempo  Juan vuelve a mejorar. Pasan unos días y Juan vuelve a ponerse en contacto con el terapeuta y le comenta que ha vuelto de nuevo a las andadas. En la siguiente sesión, el terapeuta analiza las causas de estas caídas y observa que hay un motivo inconsciente para que Juan regrese a su punto de inicio, unas ventajas que obtiene con el bajo estado de ánimo y que perdería si la sintomatología desapareciera: la función positiva del síntoma.

 

 

La función positiva del síntoma hace referencia a las ventajas colaterales que produce un malestar y que, condicionados por ellas, la persona se encuentra en un limbo de forma inconsciente en el que intenta mejorar a la vez que lucha por mantener dichas ventajas. Sin el síntoma, algunas veces estas ventajas desaparecen por lo que la persona vuelve atrás para mantener sus beneficios.

 

En el caso de Juan, su pareja, una persona muy activa, aprovechaba los fines de semana para salir con los amigos, hacer excursiones y demás actividades de ocio. Juan en cambio era mucho más casero: él prefería quedarse en casa tranquilo y relajarse viendo alguna buena película. Al poco de que Juan cayera en esta problemática, su pareja dejó de hacer planes y dedicó la totalidad de sus fines de semana a estar con él, y esto era precisamente lo que Juan obtenía del síntoma: atención y cuidado. A la que mejoraba, su pareja intentaba recuperar el tiempo perdido por lo que Juan perdía dichas ventajas y como de forma mágica, los síntomas volvían a aparecer recuperando nuevamente atención y cuidados. Con esta información, el terapeuta pudo adaptar mejor el proceso terapéutico y dar salida a la demanda del cliente.

 

Por supuesto, con éste artículo ni mucho menos pretendemos dar a entender que en todos los casos aparecen ventajas tan visibles como en los del ejemplo pero si pensamos que, dar a conocer la existencia de la función positiva del síntoma puede servir para comprender mejor de lo que ya hacemos al amigo, la pareja o el familiar que no está pasando por un buen momento y que a pesar de sus muchos esfuerzos, no consigue romper de primeras el bucle de malestar al que está sometido, víctima en mayor o menor medida de la función positiva. 

 

 

 

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