Enseñando a la ansiedad

January 21, 2015

Os presento un ejercicio sencillo y fácil de utilizar, aunque para que sea resolutivo se precisará de mucha práctica. Con él, lograremos que nuestro sistema autónomo aprenda de nuevo cuales de las situaciones donde ahora aparece la ansiedad (y no tendría que hacerlo, supuestamente) no debe aparecer en un futuro. Dicho de otra manera, lo que haremos es provocar la activación del sistema contrario al de la ansiedad, la activación del sistema parasimpático. Pasaré a explicar brevemente estos sistemas para que se pueda entender mucho mejor.

 

Nuestro Sistema Nervioso Autónomo es el sistema que se encarga de regular las acciones involuntarias de nuestro cuerpo, como la frecuencia cardíaca, la respiratoria, el proceso de la digestión, entre otras. Dentro de este sistema, conviven dos subsistemas: Uno de ellos es el SN simpático, cuya función es preparar al cuerpo ante una situación amenazante, deteniendo el proceso de la digestión, dilatando nuestras pupilas, aumentando la tasa cardíaca y respiratoria, sudoración, etc, dando por así decirlo, una respuesta de ansiedad. Por el contrario, el SN Parasimpático es el que nos provoca una respiración y ritmo cardíaco  lento, pone en marcha al sistema digestivo para que continúe con su labor, pupilas normales, lo que en resumidas cuentas, podíamos llamar como un estado de relax. Lo importante de estos subsistemas, es que son totalmente incompatibles, por lo que o se activa uno, o se activa el otro.

 

Dicho esto, el ejercicio que os presento tiene la intención de provocar la activación del segundo subsistema, haciendo que el SN Simpático se inhiba. Si nuestro organismo percibe una amenaza cuando nuestro raciocinio nos dice o ya no s ha dicho que no hay motivo alguno, el hecho de coger aire lentamente, mantenerlo y expulsarlo del mismo modo que ha entrado hará que el sistema simpático entre en contradicción, puesto que al respirar lento, el Sistema Nervioso Autónomo entiende que algo falla al estar generando este tipo de respiración. Si logramos mantener este tipo de respiración durante un tiempo determinado, dependiendo de la persona y la “amenaza”, nuestro organismo activará el sistema parasimpático.

 

Así pues, cogemos aire durante unos 3-5 segundos, aguantamos el aire durante 3 segundos sin expulsarlo y finalmente vamos soltándolo durante 3-5 segundos nuevamente. Es importante que respiremos de forma diafragmática.

 

El ejercicio no es la panacea final, ni mucho menos, pero nos va a servir en mayor o menor grado, a manejarnos en ciertos momentos con la ansiedad. No olvidemos que la ansiedad no es algo malo, puesto que sin ella probablemente no habríamos llegado hasta donde estamos. Aunque si es verdad, que hay momentos en los que no debería activarse el primer subsistema, aunque con ejercicios de este tipo, nuestro SNA aprenderá en que momentos toca el primero o el segundo.

 

 

 

Please reload

Entradas destacadas

Promoviendo la terapia breve, capítulo I: ¿terapia superficial?

May 29, 2016

1/3
Please reload

Entradas recientes

May 19, 2016

January 4, 2016

November 5, 2015

September 10, 2015

January 21, 2015

December 29, 2014

Please reload

Archivo
Please reload

Buscar por tags
Please reload

Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

HÉCTOR SÁNCHEZ

Psicólogo col. 21345